Sevilla necesita otras cosas, mejor que un acuario

Otro desvarío de los políticos de siempre con las mismas inauguraciones de siempre. ¡Hoy toca el acuario de Sevilla!

Desde un punto de vista pedagógico, los zoológicos y los acuarios son cárceles de animales donde lo que aprendemos, en primer lugar es que, solo para el disfrute de nuestros ojos, podemos tener encerrados en un pequeño espacio a animales salvajes que suelen recorrer diariamente kilómetros en la libertad de su medio. Para comprender sus hábitos de vida disponemos hoy en día, sin necesidad de hacerles daño, de mejores instrumentos como es el mismo internet o los documentales de televisión o incluso el descubrimiento in situ, a través de inmersiones controladas que se organizan en las costas, sin alterar el paisaje y sin privar de libertad a los animales.

Y si el acuario es, como parece anunciar Zoido, un medio de creación de empleo y de enriquecimiento económico, tendríamos que preguntarnos en primer lugar para quién lo es y si el medio (el daño a la vida animal) justifican el fin (enriquecimiento particular). y de enriquecimiento económico, tendríamos que preguntarnos en primer lugar para quién lo es y si el medio (el daño a la vida animal) justifican el fin (enriquecimiento particular).En esta línea podríamos analizar “emprendimientos” a través de la explotación animal como el del ya extinto por algunos conocidos Mundo Park, y sus efectos, tanto en la vida animal como en el fallo de inversión al no ser un negocio rentable.

Inauguración acuario de Sevilla y el maltrato animalPor otra parte, es evidente que ningún turista se desplaza a una ciudad como Sevilla para ver a un tiburón o un calamar prisioneros. Sevilla necesita otro tipo de política económica para generar bienestar y empleo. Ahora estamos poniendo todos los “huevos” en la cesta del turismo y la especulación.

En Sevilla, el Guadalquivir tiene su propia biodiversidad que la desconocemos por toda la provincia. Es un recurso natural próximo y que se puede aprovechar acercándolo a la gente para que genere bienestar y recursos.

¿Por qué tengo que ver un tiburón en Sevilla cuando no sé cómo es un sábalo, un barbo, o el ya extinto en el Guadalquivir, esturión?

Inauguraciones como estas indican que el alcalde sigue de espaldas a las auténticas necesidades de los ciudadanos y, sobre todo, de espaldas al futuro de la economía que pasa obligatoriamente por la creación de trabajo sostenible y por el respeto a nuestro medio ambiente y a los animales.

Sevilla necesita una política para las personas respetuosa con el entorno.

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