EQUO considera errónea la política ferroviaria llevada a cabo por le Gobierno de la Nación al considerar que no presta suficiente atención al tren tradicional, el más accesible para el ciudadano medio. En su lugar, y con el fin de reactivar el sector, el Ejecutivo ha bajado las tarifas del AVE, algo que EQUO considera insuficiente ya que beneficia únicamente a un pequeño número de viajeros. Para la formación, la apuesta por la red de alta velocidad está sobredimensionada, ya que el número de usuarios no es muy elevado y tampoco constituye una gran fuente de empleo.
EQUO considera que hay pocos motivos para presumir de kilómetros de alta velocidad mientras pequeñas poblaciones se ven incomunicadas al verse suspendido el servicio de tren convencional. Por el contrario, se fomenta la inversión en AVE, el cual únicamente comunica grandes ciudades. Por otra parte, la formación defiende que el transporte de mercancías por ferrocarril es otro de los grandes perjudicados por la política gubernamental. Pese a ser la alternativa más rentable económica y medioambientalmente (frente al transporte por carretera), ésta únicamente supone el 4% del total, frente al 22% de Alemania o el 16% de Francia. Una tendencia que han promovido diversos gobiernos: desde 1997, el porcentaje ha caído más de un 60%.
En definitiva, EQUO reclama la reformulación completa de los planes de infraestructuras de transporte, con el desarrollo progresivo de una red más sostenible y accesible, cuyos costes no comprometan el funcionamiento del resto de servicios básicos.