EQUO Málaga muestra su rechazo frontal al TTIP

 

El sábado 11 de octubre, se celebra el día europeo de acción contra el TTIP, el Tratado Transatlántico de Comercio e Inversiones, por sus siglas en inglés. Equo denuncia que este tratado, que se está negociando con el más absoluto oscurantismo, constituye un grave peligro para los estándares de calidad exigidos en Europa, así como para la actividad económica y laboral del continente.

 

“Es urgente que se sepa y se luche por impedir que un acuerdo como este se materialice” afirma categóricamente la coportavoz Carmen Molina, “…porque el TTIP proporciona un marco legal y jurídico que se sitúa por encima de cualquier legislación local, estatal o comunitaria y de sus órganos judiciales democráticos.  Ello significa una pérdida absoluta del control de la ciudadanía sobre las decisiones que afectan a su vida, y de la soberanía de los estados y de los gobiernos”.

“Con el TTIP la soberanía nacional queda sometida a los intereses de las grandes corporaciones, y eso será perjudicial para los ciudadanos y para el medioambiente.” corrobora Juan José Merino, coportavoz de la formación.

Esta propuesta de tratado de libre comercio entre la Unión Europea y Estados Unidos, actualmente se encuentra en negociaciones. Sus defensores argumentan que el acuerdo sería  beneficioso para el crecimiento económico de las naciones que lo integren,  aumentaría sobremanera la libertad económica y fomentaría la creación de empleo.  Sin embargo,  este tratado, de llevarse finalmente a cabo daría un gran poder a  las grandes corporaciones y  multinacionales.

El TTIP no permitiría a los gobiernos aprobar leyes para la regulación de sectores económicos estratégicos como la banca, los seguros, o telecomunicaciones. Las empresas podrían demandar a los Estados exigiendo la devolución de su inversión más compensaciones e intereses. Además, el tratado liberalizaría aún más la circulación de capitales. Este acuerdo de libre comercio podría estar finalizado para finales de 2014.

Utilizan el eufemismo “armonización” y “convergencia regulatoria” entre las legislaciones de una y otra orilla para referirse a un proceso de desmantelamiento de las normativas de protección europeas, cuyos estándares son más altos que los de EE.UU. Esto se deriva de que algunas multinacionalesde EE.UU. ven como sus exportaciones son bloqueadas sistemáticamente por los estándares europeos mucho más altos en seguridad y derechos de l@sconsumidor@s.

Entre los efectos que tendría la firma de este tratado estaría la pérdida de empleos por deslocalizaciones  y por cierre de pequeñas y medianas empresas, incapaces de competir con las transnacionales norteamericanas.  Se produciríaademás un transvase de ventas desde las empresas locales hacía las grandes empresas que son las que pueden mantener estructuras de costes y precios reducidos a lo largo del tiempo hasta que finalmente eliminan la competencia local de forma que aquellas que no puedan ofrecer bajos precios desaparecen junto con todos sus puestos de trabajo.

Se produciría además, una aceleración de los procesos de deterioro ambiental causado por un aumento de flujo en los intercambios comerciales, un incremento del transporte global que aumentaría las emisiones de efecto invernadero y una sobreexplotación de los recursos.

Valga como ejemplo el tratado comercial entre EE.UU., México y Canadá (NAFTA) que entró en vigor en 1994. Incrementó el flujo comercial por 3, proporcionando ingentes beneficios a las grandes corporaciones, pero jamás materializó la promesa de crear 20 millones de puestos de trabajo. Se perdieron 1 millón de empleos debido al crecimiento de las importaciones extranjeras y el 90% de la clase trabajadora de EE.UU. sufrió una drástica reducción de sus salarios. Las corporaciones estadounidenses deslocalizaron sus fábricas a México donde la mano de obra es más barata y pueden establecer condiciones laborales de esclavitud. EE.UU. ha perdido alrededor de 60.000 fábricas en los últimos 12 años. Las corporaciones incrementan sus beneficios deteriorando las condiciones laborales a ambos lados de la frontera.

Por todo ello, Equo, que forma parte del Partido Verde Europeo, está llevando una campaña en el Parlamento Europeo, junto a otros grupos políticos con dos objetivos básicos. En primer lugar, que las negociaciones del TTIP sean públicas y abiertas y, en segundo lugar, tratar de frenar la firma de este tratado tan dañino para los intereses de las ciudadanos europeos.