Leyes de dependencia. Un artículo de Miguel Jara

Miguel Jara
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No corren buenos tiempos para la democracia. Un ministro de Economía que no vio venir la quiebra de su banco, Lehman Brothers para más inri, un ministro de Hacienda que asesora en su despacho a empresas para pagar menos a su Ministerio, un ministro de Defensa que se sentaba hasta hace unos días en consejos de administración de varios fabricantes internacionales de armamento, un ministro de Medio Ambiente que posee seis coches y una moto y es presidente de la Fundación del RACE, un ministro de Educación vinculado al Grupo Prisa, una exministra de Ciencia e Innovación que había sido presidenta de la patronal española de biotecnología…

Estos ejemplos dejan en simple anécdota el hecho de que Duran Lleida reconociera abiertamente a finales de 2011 que efectivamente realiza funciones de lobby para la industria farmaceútica.

También pudiera parecer hasta casi circunstancial lo que destapó el verano pasado una investigación del Observatorio de la Europa de las Multinacionales (CEO), una organización especializada en “cazar lobbies”. Resultó que los cuatro miembros de un importante panel científico sobre aditivos de la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) habían “actualizado” sus declaraciones de intereses y habían reconocido que habían trabajado para la industria alimentaria, dato fundamental que no consignaron en un primer momento y que sólo fue añadido tras hacerse público un primer informe del CEO que ponía nombres y apellidos a los conflictos de intereses y a la falta de ética en estos comités. Se trataba de John Christian Larsen (Dinamarca), Jürgen König (Austria), Gerrit Speijers (Holanda) y Iona Pratt (Irlanda), todos miembros del comité científico de la agencia de Seguridad Alimentaria de la Comisión Europea que estudia los riesgos de aditivos como el aspartamo, la riboflavina o el glutamato sódico. Todos ellos “olvidaron” declarar que habían trabajado para un “think tank” y grupo de lobby (el International Life Sciences Institute o ILSI Europe), entre cuyos fundadores y financiadores se encuentran Nestlé, Unilever, Kraft, Danone, Mars, Coca-Cola o Mc Donald’s.

Estos son solo algunos ejemplos, si bien significativos, de cómo algunos y algunas profesionales de la política, las personas que toman decisiones erigiéndose en representantes lícitos del pueblo, de su pueblo, están perdiendo de vista la esencia de sus cargos, aquello sin lo cual, nada de lo que digan y nada de lo que hagan, tiene credibilidad alguna. Están perdiendo de vista la independencia. Corremos el riesgo de que nuestras leyes pudieran estar influidas por los intereses empresariales más ruines. Corremos el riesgo de que nuestras leyes sean leyes de dependencia.

Decía Iñaki Gabilondo tras recibir el premio a la libertad de expresión de la Fundación 1º de mayo, hace ahora un año (cito textualmente): “Me parece una tragedia de nuestra sociedad. Cuando las democracias han quedado claramente desnudas ante la realidad, incapaces de superar la verdad. La fuerza, el colosal poder de estas realidades financieras que están dictando órdenes y doblegando a todas las democracias. La voluntad popular está siendo burlada, está siendo un cero a la izquierda (…)”

En este contexto, es de agradecer que aparezcan iniciativas políticas que hacen esfuerzos para que la transparencia y la independencia sean protagonistas. EQUO es una de esas formaciones políticas que una buena parte de la sociedad percibe como un movimiento necesario pero aún poco maduro; como un movimiento interesante pero todavía minoritario; como un movimiento de futuro pero todavía no de presente. En realidad si pudiéramos resetear nuestra mente, descontaminarla de ideas políticas y de prejuicios previos, y partir de cero, partir del simple sentido común, es posible que ese tipo de movimientos resultaran ser la única alternativa a ese modelo insensato del “cada vez más” donde el porvenir no tiene importancia más allá del porvenir del capital.

SOBRE EL AUTOR

Miguel Jara es escritor y periodista especializado en las áreas de salud y ecología. Colabora en diversas publicaciones y medios de comunicación internacionales, entre ellos, British Medical Journal, Discovery DSalud o RTVE, donde realizó la investigación que luego dio lugar al aclamado documental «Carga Tóxica«, emitido dentro de la prestigiosa serie Documentos TV. Su último libro se titula «Laboratorio de médicos. Viaje al interior de la medicina y la industria farmaceútica«, editado por Península en 2011.
Más información en su página web: migueljara.com.
También puedes seguirlo a través de twitter: @MiguelJaraBlog.

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