Salvemos al sector lácteo de Los Pedroches

Los ganaderos de Los Pedroches llevan meses movilizándose y realizando gestiones a distintos niveles para tratar de lograr la supervivencia de las explotaciones de vacuno de leche, que constituyen un pilar fundamental de la economía de esta comarca cordobesa. El problema estriba en que el precio que les están pagando por la leche no llega a cubrir lo que cuesta producirla. EQUO Córdoba ya se pronunció en apoyo a este sector el pasado mes de diciembre (http://equocordoba.org/2013/01/03/equo-apoya-las-reivindicaciones-de-los-ganaderos-de-los-pedroches-y-exige-medidas-legales-para-garantizar-un-precio-justo-por-la-leche/).

Como organización política preocupada y ocupada en buscar e implantar alternativas para salir de la crisis partiendo de los problemas que afectan directamente a las personas, en una acción basada en la realidad local EQUO organizó recientemente en la localidad de Pozoblanco una sesión de debate sobre este tema. Se trataba de reflexionar conjuntamente sobre las causas de la situación y las alternativas, compartiendo puntos de vista y experiencias. Asistieron un buen número de ganaderos y también vecinas y vecinos de Pozoblanco con otras ocupaciones pero igualmente interesados en un asunto que afecta a toda la población. Desde aquí tenemos que agradecer la disponibilidad y las interesantísimas aportaciones que plantearon los ponentes iniciales (Miguel Arévalo, Ismael Herruzo y Miguel Sánchez) así como al resto de asistentes que participaron en un animado y enriquecedor debate, coordinado y moderado por nuestro coportavoz Diego Rodríguez.

En cuanto al análisis de la situación, se puso de manifiesto que se trata de una crisis sectorial cuyo origen se remonta a años previos a la crisis económica que padecemos, aunque ésta ha venido a agravarla, por el encarecimiento de los piensos y otros consumos como la electricidad, el mantenimiento de las instalaciones y los seguros. Por un lado, se está padeciendo una competencia feroz de las grandes compañías lácteas francesas, país excedentario en leche que está vendiéndola a precios muy bajos en otros países como España, Portugal y Marruecos con el objetivo de hundir a los productores locales y poder controlar el mercado para imponer posteriormente sus precios. Por otro lado, se está introduciendo de forma masiva a través de las grandes multinacionales leche de baja calidad, en muchos casos reconstituida a partir de leche en polvo importada de países como Nueva Zelanda, que se vende a precios bajísimos como marcas blancas. Incluso se utiliza la leche como producto-reclamo, devaluando su condición y compitiendo deslealmente con las marcas de calidad de los productores españoles.

Como tantos otros sectores, el lácteo está sufriendo las consecuencias de un mercado alimentario donde unas pocas compañías poderosas marcan las reglas del juego e influyen sobre las normas y las decisiones de los organismos gubernamentales e internacionales. Precisamente por esa posición hegemónica, todos los asistentes al debate se manifestaron muy escépticos sobre los efectos reales que pueda conllevar el acuerdo entre los representantes de estas compañías alimentarias y las principales industrias lecheras, promovido por el Ministerio de Agricultura y recientemente suscrito. Poco más que una declaración de buenas intenciones, según se dijo.

Por otra parte, el mercado de los piensos de alimentación del ganado está cautivo por la especulación de que es objeto por parte de las cadenas intermediarias que compran toda la producción de los agricultores a precios muy bajos y lo venden luego mucho más caro. Uno de los intervinientes puso como ejemplo que la soja se paga a los agricultores argentinos a un precio equivalente a unas 18 pesetas/kilo mientras que aquí les cuesta a los ganaderos unas 90 pesetas

Teniendo en cuenta las necesidades de alimentación específica del ganado vacuno y que en una zona como Los Pedroches la mayor parte del año no existe prácticamente pasto natural, el gasto en piensos es cada vez más alto y además algunos cereales y leguminosas tienen que importarse. En este contexto, el coste de producción de un litro de leche se calcula en 37 a 40 céntimos mientras que a los ganaderos se les está pagando a 32-35 céntimos, considerablemente por debajo del máximo que llegaron a alcanzar en noviembre de 2007 (47 céntimos). En consecuencia, muchas explotaciones están teniendo que cerrar por falta de viabilidad, poniendo en riesgo el futuro no sólo de muchas familias que viven de este sector, sino de la comarca en su conjunto, porque hay que pensar tanto en los empleos directos como en los indirectos de las actividades de transporte, comerciales e industriales que se relacionan con la ganadería y producción láctea. Este sector ha sido un motor de desarrollo de Los Pedroches y, según los intervinientes en el debate, gracias a él se han desarrollado y mejorado muchas infraestructuras de las que ahora gozan los pueblos de esta zona de Córdoba.

El problema está afectando a todo el sector lácteo español y, a pesar de todo, los ganaderos de Los Pedroches aún se consuelan pensando que hay zonas que están pasándolo todavía peor, como Galicia. Según informaron, aquí se cuenta con una infraestructura y desarrollo tecnológico que les está ayudando a hacer frente a esta dura crisis en mejores condiciones. Al mismo tiempo, la existencia de una estructura cooperativa (COVAP y Cooperativa Virgen de la Alcantarilla) está mitigando un poco la caída de precios. Al parecer, COVAP es la industria que mejor está pagando la leche a los ganaderos, comparativamente con el resto del estado español.

Por lo que respecta a las soluciones para salir de esta situación, parece evidente que deben abordarse desde distintos frentes que no son excluyentes sino complementarios, donde debemos intervenir todos los actores. Desde luego, hay que exigir a las autoridades competentes la adopción de medidas para proteger la producción local, la leche de calidad y con garantías de trazabilidad. El marco de producción y comercialización está dentro de la Política Agraria Común y, por lo tanto, la presión de las organizaciones ganaderas, autoridades locales y organizaciones políticas debe forzar a que se establezcan reglas de juego justas a nivel europeo, estatal y regional. Uno de los asistentes al debate propuso, incluso, denunciar ante la Comisión Nacional de la Competencia los abusos de posición dominante que practican las marcas distribuidoras.

No parece, sin embargo, que haya que confiar mucho en las medidas legislativas que en estos momentos se están promoviendo. El proyecto de ley recientemente aprobado por el Consejo de Ministros, para mejorar el funcionamiento de la cadena alimentaria, parece contener pocos instrumentos reales de control administrativo. En un marco de libre mercado como el que estamos inmersos, parece imposible que la intervención estatal pueda fijar precios mínimos a percibir por los productores de materias primas o límites al beneficio de los intermediarios. Quizás sí puede ser más interesante otro proyecto de ley que también se está tramitando actualmente, para el fomento de la integración de cooperativas y otras asociaciones agroalimentarias. Teniendo en cuenta que el 40% del mercado de la distribución está en manos de cinco operadoras que son las que marcan los precios, la solución tiene que venir de la unión de los productores para hacerse fuertes y la nueva normativa puede facilitar los instrumentos para ello.

En el debate se insistió mucho en la necesidad de que los ganaderos adopten una actitud proactiva, que recuperen el valor de la cooperación, que no se conformen con esperar a que las soluciones vengan del Gobierno o de la Unión Europea. Es necesario superar la mentalidad individualista para organizarse colectivamente y poder negociar en mejores condiciones frente a las grandes compañías del sector alimentario. En ese sentido, ya se están dando pasos para constituir una OPL (organización de productores lácteos) en asociación con distintas cooperativas andaluzas y nacionales. Hay que tener en cuenta que la leche, al ser un producto perecedero, no permite su almacenamiento por mucho tiempo para negociar las condiciones más ventajosas con los posibles compradores.

Se sugirieron diversas propuestas para conseguir reducir costes y mejorar el precio obtenido por la leche. Por ejemplo, tratar de llegar a acuerdos con agricultores para comprar directamente los ingredientes de los piensos, contribuyendo a mayor estabilidad de los precios y ventajas para ambas partes. Deberán replantearse los sistemas de producción y establecer fórmulas de colaboración entre las explotaciones más pequeñas para permitir su viabilidad (compartir maquinarias, salas de ordeño, etc.) Hay dificultades y obstáculos, sin duda, y las experiencias de agrupaciones ganaderas en distintos países no son siempre exitosas, pero es una línea de trabajo que inevitablemente hay que desarrollar si queremos que el sector sobreviva.

Las cooperativas (muy concretamente COVAP como mayoritaria en la comarca) tienen un papel muy importante que seguir jugando en el futuro del sector, como hasta ahora ha sido. Será preciso revisar críticamente algunas decisiones y reorientar su estrategia industrial y comercial para que favorezca mejor los intereses de los socios productores. Se propusieron medidas a este respecto como reducir gastos estructurales y de funcionamiento de la propia cooperativa para poder mejorar las compensaciones económicas a los ganaderos, así como tratar de incrementar los beneficios, apostando en todo lo posible por la producción local. Algunas intervenciones plantearon la incongruencia de que la Cooperativa Virgen de la Alcantarilla de Belalcázar esté vendiendo su leche a industrias de otras provincias mientras COVAP necesita traerla de fuera. Tampoco parecía entenderse bien que la mayor proporción de producción de COVAP se destine a la marca blanca de una gran cadena de alimentación, vendiéndose mucho más barata que la de la marca propia.

Por último, se señaló el papel que los ciudadanos, en tanto que consumidores, podemos y debemos jugar para ayudar al sector lácteo a salir de esta crisis, apoyando la marca local de garantía frente a las marcas blancas. La información y la concienciación de la población está haciendo que cada vez haya más ciudadanos preocupados por la calidad y valor nutricional de los alimentos que toman, a favor de un precio justo y de la economía de proximidad. Si bien es cierto que las estrecheces económicas en que viven muchas familias condicionan que opten por comprar productos de oferta en los supermercados y grandes superficies, no hay que desdeñar la capacidad de influencia que tiene un buen porcentaje de consumidores con sus elecciones. Al comprar en el pequeño comercio y preferir productos locales, están apoyando la economía de nuestros pueblos. La diferencia de precio entre un envase de leche de marca blanca y de marca COVAP es de unos céntimos, asumible por muchas economías familiares, para lo cual hay que intensificar la sensibilización a este respecto. Según se dijo, los cálculos realizados estimando el consumo promedio de leche y las diferencias de precios, dan como resultado que pagando unos 4 euros más al año por cada persona, el sector lácteo local podría sobrevivir sin dificultades. Visto así, resulta una cantidad ridícula a cambio de la cual contribuimos a salvar una comarca.

Todos los asistentes a este debate estuvimos de acuerdo en una idea: SÍ SE PUEDE. No queremos que el sector lácteo de Los Pedroches se hunda y con él el futuro de quienes allí viven, especialmente de los jóvenes. Estamos convencidos de que, si cada persona y organización aporta su grano de arena en esta lucha, será posible salir de la crisis.

Salustiano Luque, miembro de EQUO

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Una idea sobre “Salvemos al sector lácteo de Los Pedroches”