Entre tanto discurso político baldío, el descreimiento ideológico imperante y el tembloroso suelo que bajo nuestros pies amenaza con resquebrajarse con los más de quinientos grados en la escala “prima de riesgo” resulta complicado detenerse a escuchar y, aún más, creerse que la apuesta por la ecología política y la equidad social que EQUO ha puesto sobre el desolador tapete político español sea realmente una alternativa seria que contribuya a cambiar nuestro actual panorama económico, político, social y ambiental.
Sin embargo, alguna luz debería haber llamado nuestra atención cuando el 4 de junio del año pasado más de 30 organizaciones políticas verdes y progresistas del todo el país decidieron hacer un frente común que supuso la primera piedra de este proyecto político estatal. O, quizá, el guiño cómplice de los más de 350.000 votos en las elecciones generales y el escaño conseguido en el parlamento. Tal vez también deberíamos haber estado atentos cuando tras la asamblea constituyente en Rivas-Vaciamadrid de octubre de 2011 al proyecto político de EQUO continuaron sumándose en todo el territorio español una marea de ciudadanos responsables con capacidad, compromiso y decisión por recuperar para la ciudadanía esa democracia viciada de la que se nos escapan en progresión geométrica los derechos y las libertades.
Ahora, vista la dinámica sociopolítica en la que estamos inmersos, ya nadie puede dudar que la necesidad de un cambio de modelo económico, productivo, social, ambiental y de consumo es vital, amén de obligada, si queremos que nosotros y nosotras, así como las generaciones futuras, podamos convivir de una manera libre, saludable, igualitaria y, sobre todo, más humana.
En este contexto las recetas (sin copago) propuestas por EQUO no son una utopía: cambio del modelo productivo basado en la reducción, la reutilización, la reparación y el reciclaje, soberanía alimentaria, autosuficiencia energética, impulso a la economía social y la banca ética, la prioridad como derecho innegociable de una educación y una sanidad públicas, gratuitas y de calidad, democracia participativa que facilite la participación e implicación de la ciudadanía, el diseño de planes de empleo urbanos y comarcales vinculados a la economía sostenible, la apuesta por el transporte sostenible, la defensa de la investigación, la cultura y el arte, etc.
Por ello, cuando coincide el primer aniversario de nuestra presentación en sociedad con la celebración del Día Mundial del Medioambiente, queremos recordar y celebrar con la ciudadanía que la ecología política tiene la capacidad y la potencialidad de aglutinar a todos aquellos que piensan que otro mundo es posible.
Diego Rodríguez y Eladia Cuevas
Coportavoces de EQUO CORDOBA
3 ideas sobre “LA ECOLOGÍA POLÍTICA, UNA ALTERNATIVA REAL FRENTE A LA CRISIS”
Sólo tendrá éxito aquella política que considere que somos parte de un ecosistema, y no la locura de creer que algunos de nosotros, los humanos, somos pequeños reyes absolutistas, egocéntricos y caprichosos que manejan los recursos naturales, el dinero y al resto de los seres como lo haría un niño de 5 años. Ahora Equo demuestra que la política puede y debe responder con una visión basada en valores éticos propios de seres humanos responsables con sus semejantes, con las generaciones venideras y con los demás seres vivos.
Inteligente y aguda sintesis de los principios y valores de Equo, lo que facilita su difusión y esperemos que adhesión y apoyo social.
Muy bien y a seguir en esa linea
Me ha gustado mucho y tras su lectura me hace sentir BIEN el pertener a EQUO. Deseo que seamos capaces de no defraudarnos ni defraudar y sigamos con esta fuerza creativa atrayendo a las buenas personas que nos rodean.