Hablar de este nuevo y apasionante tema es algo complejo y más para este humilde autor que por primera vez se enfrenta a la compleja tarea de divulgar Ciencia y Tecnología, por tanto, disculpen las molestias e imprecisiones del escrito y focalicen su atención, en el contenido y no el continente.
¿Qué es eso de las biorefinerías? , entre las muchas definiciones, una buena puede ser ésta:
“Una biorefinería es una estructura que integra procesos de conversión de biomasa y equipamiento para producir combustibles, energía y productos químicos a partir de ella.
El concepto de biorefinería es análogo al de refinerías de petróleo, que producen múltiples combustibles y productos a partir del petróleo.
Pero quizás sea un poco más compleja la filosofía subyacente de la definición, una biorefinería pretende mantener equilibrios ambientales y productivos; y poner en valor añadido el producto que normalmente suelen ser un desecho, en el argot de los que trabajamos en este campo, consiste en transformar un producto de alto volumen ( imagínense los desechos urbanos o desechos de podas, etc) y poco valor, en productos de alto valor y poco volumen ( imaginen productos como biodiesel, o compuestos químicos como acetona o plásticos, o mejor dicho, bioplasticos).
Entre los muchos productos que podemos encontrar en estas nueva industrias, destacan biocombustibles biodiesel, bioetanol hidrógeno), bioplásticos, solventes, (como alcoholes o cetonas), detergentes, productos cosméticos, aceites, etc.
Con respecto a la materias primas, existe una gran controversia, muchos expertos sostienen que sería necesario derivar suelo de cultivo de producción alimentaria para el uso de estas industrias, aunque en cierta medida, esa crítica es cierta, actualmente se están desarrollando tecnologías, donde no es necesario emplear estos suelos. La tendencia actual es desarrollar procesos donde residuos de industrias como la agroalimentaria, puedan ser aprovechados. La clave de esta industria es ser capaz de reaprovechar todos los residuos que generamos, este nuevo campo de aplicación, es, a la vez de interesante, muy prometedor y cada vez más grupos de investigación están trabajando en ello. Vivimos en un mundo donde cada vez somos más millones de personas, estas generan a su vez gran cantidad de residuos, por tanto, el reto es claro y nítido, debemos ser capaces de aprovechar estos.
El futuro que nos aguarda hace preciso investigar nuevas fronteras, nuestras sociedades tecnológicas deben avanzar hacia posiciones menos agresivas; aunque no es mi objetivo discutir sobre las industrias existentes, si pretendo establecer la existencia de alternativas. La química verde, la biotecnología, unidas de la mano de una economía social y sostenible, pueden permitir alcanzar estas nuevas fronteras.
A lo largo de una serie de escritos, intentaré explicar con detalle en qué consiste esta nueva industria y que ventajas tiene, aunque aún está siendo desarrollada en laboratorios y gran parte del conocimiento que tenemos es predictivo, las posibilidades que permiten desarrollar son incalculables, muchos países se han decidido a desarrollarlas y es necesario que las conozcamos, para que puedan ser reivindicadas, debemos considerar que existen alternativas a las industrias del carbón, que existen procesos mejores que la fracturación hidráulica (fracking, perdonar que no use anglicismos en la medida de lo que pueda) y que además se pueden crear puestos de trabajo que pueden ser más duraderos, ya que no extraen recursos, sino que los crean.
Para finalizar, pondré un ejemplo, imaginemos que tenemos un pueblo, que posee cultivos (olivos, frutales, girasol), posee pequeñas explotaciones de ganado y una pequeña industria agroalimentaria, si decidiéramos crear una biorefinería en este entorno, podríamos producir de forma regular biodiésel o bioetanol, de forma que sería consumido por el propio pueblo, la materia prima que utilizaríamos provendría de los residuos de producción de aceite de oliva, de la biomasa de los diferentes cultivos, de los propios desechos del ganado, los desechos producidos de las diversas industrias agroalimentarias (panificadoras, procesadoras de carne, etc) además el aceite usado en las cocinas, puede ser reciclado, los desechos orgánicos de casas, restaurantes y bares, serían biotransformados. Por tanto, y salvando todas las desventajas actuales, ese hipotético pueblo, podría ser independiente en la producción de sus combustibles, a lo que podemos sumarle el uso de otras tecnologías renovables para la obtención de electricidad.
Miguel Carmona, investigador de la UCO y miembro de EQUO