Hace unos años un amigo me comentó el caso de una tesis doctoral de Ciencias Políticas con problemas para conseguir un tribunal que la examinara. El tema de reflexión que nadie quería afrontar era sobre nuestro sistema democrático. Este nadie se lo cuestionaba, pero la tesis planteaba lo siguiente: Si los partidos que entran en los órganos democráticos (parlamentos y senado) no tienen democracia interna: ¿tenemos realmente una democracia?
Parece que nuestro designio democrático de los últimos años para la elección de presidentes del gobierno ha estado escrito en libretas azules, y algunas presidencias autonómicas o alcaldías son proclamadas a dedo. Todo está orquestado y organizado en un teatro, incluso hay casos en los que no se pasa ni por las urnas. Pero, ¿por quién está controlado? La clave la encontraremos en quienes dominan la energía -luz, petróleo, gas, etc.- Controlan nuestro sol, agua e incluso las libretas azules y los teatrillos organizados. Se hace urgente una regeneración democrática: una democracia real, participativa, transparente y justa. Es urgente reformar la Ley de Partidos, la de ahora parece que solo fomenta los casos de corrupción y financiación ilegal. Es urgente una nueva Ley Electoral que refleje la pluralidad en la que vivimos en pleno siglo XXI. El esquema en el que hemos vivido y se mueven los partidos tradicionales ya no funciona.
Estamos hartos de los casos de corrupción, del uso indebido de los recursos públicos, de alianzas políticas que propician las redes corruptas e impiden la regeneración democrática. Hartos de la impunidad y amnistía por la que se pasean entre la ciudadanía. Ahora es tiempo de alianzas, de aunar esfuerzos mediante una conexión entre la conciencia y la política. Es tiempo de acción y de compromiso individual, aunándolo en esfuerzo colectivo. Hay que actuar de manera local y global, trabajando desde los cimientos. Es hora de proponer y escuchar proyectos valientes e innovadores. Es urgente el trabajo diario individual, venciendo los miedos para conseguir más libertad. Hay que despertar de este sueño inducido que nos tiene anestesiados. Ya no nos va quedando ni indignación. Hay que empoderar a la ciudadanía y pedir a los partidos del siglo XXI que usen todas las herramientas disponibles tales como las asambleas participativas, tener órganos paritarios mediante sufragio, libre y directo. Elegir a nuestros representantes en primarias abiertas, con limitación de mandatos, y que rindan cuentas. Hay que reconocer la pluralidad de la sociedad. Que cumplan un decálogo de comportamiento ético respecto a incompatibilidades y dedicación. Que se informe sobre el nombramiento de cargos o asesoramiento con o sin carnet de partido. Que los cargos públicos sean sometidos a audiencias ciudadanas, auditorías externas adicionales, publicidad de ingresos y patrimonios, agendas, etc. ¿Quién está dispuesto a ir en este viaje con este equipaje?