Sensibilidad e Inteligencia de las Plantas (Mar Verdejo)

Mar Verdejo Coto
Mar Verdejo Coto

Hay películas que deberían de verse una vez, como mínimo, en la vida y una de ellas es la de Avatar, del director James Cameron. En el universo Avatar, la fauna y la flora están conectadas entre sí y a su vez, en lo que podría ser un súper cerebro que en la película se llama: Madre Eywa. En la misma se tratan muchos temas que podrían parecer ciencia ficción, pero no lo son. Son las últimas conclusiones sobre las relaciones entre las plantas que hay en neurobiología vegetal.

La revista Science, publicó un nuevo estudio en el que han demostrado que hasta un 40% de carbono en las raíces de los árboles puede provenir de otros árboles vecinos. Ya se sabía que la transferencia de nutrientes de un árbol a otro era posible cuando las raíces estaban unidas o formaban parte de un mismo injerto, según el Centro de Investigación Volcani Center de Israel. Este intercambio de nutrientes no sólo ocurre con plantas de una misma especie si no con especies diferentes, este hallazgo muestra que hay una gran complejidad e interconexión entre los árboles y, para demostrarlo, en el estudio expusieron la copa de una serie de abetos con dióxido de carbono “marcados” para poder rastrear por dónde iban dentro de cada árbol. Detectaron los dióxidos marcados en otras especies.  Todo lo que creíamos saber de nuestras amigas las plantas no es lo que parece. Stephano Mancuso, profesor de la Universidad de Florencia, una de las mayores autoridades mundiales en el mundo de neurobiología vegetal, en su libro “Sensibilidad e inteligencia en el mundo vegetal”, que escribe junto a la periodista Alessandra Viola, artífice en este libro de que la ciencia adquiera un tono divulgativo, se sumerge en el fascinante mundo de las plantas y nos hace pensar en las mismas con otra mentalidad. Ellas, las plantas, pueden vivir perfectamente sin nosotros, en cambio nosotros las necesitamos porque sin ellas nos extinguiríamos en un corto periodo de tiempo. Tras cincuenta años de investigaciones científicas se puede decir que las plantas ni son insensibles ni inamovibles. Las plantas tienen hasta quince sentidos más que la especie humana y puede intercambiar información con otras especies vegetales y animales.

Ellas duermen, memorizan, cuidan de sus hijos, tienen su propia personalidad, toman decisiones e incluso son capaces de manipular a otras especies. Están capacitadas para resolver problemas cuando se les presentan, entonces: ¿por qué negar su inteligencia? En la Tierra existe tan sólo un 0.3% de vida animal frente al 99.7% de vida vegetal. Los animales y las plantas se han desarrollado en el mismo planeta por lo que también van a tener cosas en común. Las plantas duermen y el sueño es parecido al que tienen los animales. Se activan por el día y descansan por la noche. Se comunican de diferente manera que los animales, a través de moléculas volátiles, conocidas como partículas VOC, por sus siglas en inglés, y también las utilizan para comunicarse entre ellas. Así que cuando olemos el perfume de una flor, estamos oliendo su mensaje que es enviado a los insectos para que la polinice. Estas moléculas también sirven para informarse de un peligro o ataque de un insecto. Las plantas perciben señales (parámetros) que los animales no percibimos, recibiendo además señales del campo eléctrico y magnético, y que, además, pocos animales pueden percibir. La visión de las conexiones entre raíces es muy parecida a la que se ve en la película de Avatar, y se asemeja a la red de internet. Las dos redes se produjeron para resistir los ataques de los depredadores. Los ataques de los animales en el caso de las plantas y, de ataques nucleares en el caso de internet.

Así que cuando veamos una aparente planta de judía, tendremos que verla desde otro punto de vista, porque es una de las plantas que más variedad de mensajes químicos emite: “si un insecto ataca a la planta, la judía emite moléculas que atraen depredadores de ese insecto” dice el investigador Mancuso. Las judías tienen una vida social compleja y son capaces de distinguir las plantas amigas de las rivales. El mundo de las plantas es un mundo invisible porque la mayoría las consideramos inmóviles y estúpidas. ¿A que no es todo lo que parece? ¿A qué esperamos para volvernos a conectar?

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *