Que las nuevas tecnologías están cambiando nuestras costumbres es un hecho: redes sociales, aplicaciones app, reuniones en hangout, firmas electrónicas, etc. Y el ritmo, como la velocidad de ellas, es rápido e incluso puede parecer vertiginoso, pero el hecho es que estamos conectados a tiempo real con el resto del mundo.
El descontento y el abismo abierto entre la ciudadanía y sus representantes políticos e instituciones está lleno de desconfianza que va a ser difícil de solventar, será necesaria una democracia real que garantice la participación, la transparencia y la justicia. Es urgente la creación de un espacio democrático, compartido y participativo, y ya tenemos las herramientas ahora solo hace falta la voluntad política. Sr. Diputado: ¿estaría dispuesto a ceder su voto para demostrar que nos pueden representar mejor? Esa fue la pregunta que le hicieron a J. Baldoví los fundadores de Ágora Voting (plataforma que promueve la democracia 2.0). El diputado representante de EQUO-Compromís votó según el criterio mayoritario y, aunque su voto no afectó a la recién aprobada la Ley de Transparencia, “el gesto merece atención”, como dice el analista A. Gutiérrez-Rubí. La Ley ya nace obsoleta, entre otras cosas por la carencia al derecho fundamental como es la información, no hay trato igualitario a las instituciones que reciben dinero público, ni se regula a los lobbys y grupos de presión, apoya el derecho administrativo negativo, etc. Hay que erradicar, de una vez por todas, los casos de corrupción; y la corrupción se combate con transparencia.
Durante los cuatros días que ha durado la votación a través de la red, el Parlamento se ha convertido en lugar al más cercano. “La experiencia, aunque pequeña, artesanal y humilde”, según el propio diputado, y 2280 votos -que han tenido que ser acreditados y validados- puede considerarse como muy importante, porque ha demostrado que la tecnología puede ser utilizada para renovar y abrir nuevos caminos para la democracia. La prensa internacional se ha hecho eco a través de “The Guardian” que ha considerado a Baldoví el mayor demócrata directo español y, por primera vez en los últimos años, un político español aparece en los medios de comunicación extranjeros, no por casos de corrupción sino por intentar profundizar en la democracia. Hay que volver a la política, como instrumento noble, para mejorar la vida de las personas. “En los momentos de crisis sólo la creatividad es más importante que el conocimiento”, citaba A. Einstein: ¿Reiniciamos la democracia?