Equo Almería señala que el paro en la provincia de Almería no ha cesado de crecer desde antes del desarrollo de la agricultura intensiva, como han precisado los trabajos del economista David Uclés, de la Fundación Cajamar. Actualmente, según los datos más recientes de la EPA, el paro en Almería se sitúa en su máximo histórico, con el 38,77 % de tasa de desempleo.
En opinión de Mar Verdejo, co-portavoz del partido político Equo Almería, “la evolución en constante subida de las cifras del paro a lo largo de estos últimos cuarenta años en la provincia de Almería nos hace reflexionar y podemos pensar que esto ocurre porque le conviene al modelo productivo neoliberal basado en el empobrecimiento de muchas personas para que se enriquezcan unas pocas. Siguiendo este modelo de producción, el paro no va a bajar nunca, al contrario, seguirá subiendo y dejando en la miseria a más y más personas”.
Equo propone una sociedad con niveles de vida acordes a los límites ecológicos del planeta y que cubra las necesidades básicas de las personas, así como sus aspiraciones a la autonomía y la felicidad.
En opinión de Juan Sebastián Fernández Prados, co-portavoz de Equo Almería, “la fórmula para erradicar la pobreza, propia de este sistema económico que se nos impone, y la forma de acabar con el paro, que es una situación de angustia personal y de riesgo social, pasa por practicar una economía sostenible, por potenciar los nichos de empleo verde y por aprovechar el uso de las energías limpias. En contra del desarrollo, insostenible porque agota los recursos y fuerza a considerar el trabajo como una esclavitud conveniente a los poderes fácticos, la sociedad tiene que apostar por el decrecimiento, en palabras del experto en ecología política Florent Marcellesi, por un posdesarrollo basado en las 8 R: revaluar, reconceptualizar, reestructurar, redestribuir, relocalizar, reducir, reutilizar y reciclar”.
Equo Almería es un partido político que apuesta por el Estado respete la dignidad de la persona en todos sus procesos vitales, asegurando una renta básica, una vivienda digna, movilidad adecuada y, también, una protección y un respeto por el planeta Tierra, ya que de él depende la vida.