Coincidiendo con el Día Mundial del Agua, desde EQUO denunciamos que el recurso del agua en España se está viendo mermado debido a una serie de factores como las políticas hidráulicas ineficaces del Partido Popular, el cambio climático, la privatización de la gestión o los trasvases. Sólo a consecuencia del cambio climático, los recursos hídricos disponibles en España se han reducido un 20% en los últimos 25 años y desde el partido verde consideran que es necesario replantear un cambio inmediato en las políticas.
El documento filtrado sobre un posible pacto del agua es una muestra más de la insistencia del PP en políticas “fracasadas”. Para nuestro coportavoz federal, Juantxo López de Uralde, “las políticas que propone el PP volviendo a insistir en los trasvases son un error y una vuelta al pasado que ya parecía superado. Los trasvases no resuelven la creciente escasez de agua: la difícil situación actual del Tajo Segura es un buen ejemplo. Las políticas de aguas deben basarse en una mejor utilización de un recurso cada vez más escaso. Se trata de gestionar la demanda, ante una oferta que no puede ampliarse”.
Para la también coportavoz federal, Marta Santos, “es importante no repetir la falta de consenso que se dio durante el Gobierno de Aznar en materia de gestión del agua; pero también es importante afrontar los verdaderos problemas que tenemos. El PP vuelve a insistir, con una falta terrible de entendimiento, en un modelo de aumento de infraestructuras. Poco oímos hablar al gobierno de eficiencia en los riegos para economizar agua, o hasta dónde se puede permitir el aumento del regadío en la agricultura. Bajo nuestro punto de vista, el apoyo del gobierno a la agricultura industrial, intensiva en consumo de agua , es el verdadero problema”.
Igualmente la formación política señala, entre otros, cinco problemas urgentes a los que se debe hacer frente para mejorar la salud de los ríos y garantizar el acceso al agua: la sequía, la política de trasvases, el vertido y tratamiento de las aguas residuales, la política de privatizaciones y el cumplimiento de la Ley de Aguas.
La situación en Andalucía
En el caso concreto de Andalucía, tal y como explica nuestra coportavoz y parlamentaria, Carmen Molina, “la mala gestión realizada durante bastantes años en relación al uso de un recurso tan básico como el agua acarrea conflictos -y ya lo estamos viendo- sociales, ambientales, jurídicos y políticos insostenibles. Ya va siendo hora de abordar la problemática del uso y gestión con la responsabilidad que se merece”.
Los porcentajes de consumo de agua en Andalucía por sectores evidencian que es el sector agrícola de regadío el que consume la mayor cantidad del recurso (oscilando entre 85-90%). El cambio en los usos del suelo y la intensificación de la actividad agrícola ha generado una grave situación de insostenibilidad en muchos lugares de nuestra tierra: en Almería, en la costa de Granada o la Axarquía malagueña, en la zona fresera de Huelva, en la vega de Antequera o en las zonas de olivares en regadío que se extienden por todo el territorio. “Hay municipios que tienen que abastecerse de agua a través de camiones cisterna, con las limitaciones que ello supone. Y esta situación no se soluciona con trasvases ni con más infraestructuras hidráulicas, sino con una gestión integral y responsable como establece la Directiva Marco de Aguas (DMA) con mayor control en la demanda, y limitando la oferta que hasta ahora se ha gestionado como si fuese infinita”, insiste Carmen Molina.
En este mismo sentido se ha pronunciado el también coportavoz andaluz, Francisco Sánchez Molina, recordando que “todavía existen más de 2.000 pozos ilegales en Doñana y este año se ha declarado un ecocidio en el río Aguas, en Almería. Tenemos mucho por hacer para ajustar nuestra demanda de agua a la oferta real y sostenible disponible en nuestra tierra, que se podría mejorar elevando la tasa de reutilización del agua, que hoy se encuentra en el 11% en Andalucía, muy por debajo de lo recomendado por Europa”.
Además, en este Día Mundial del Agua, el coportavoz andaluz ha querido reivindicar los “importantes legados históricos tanto romanos como musulmanes que atesoran un uso sostenible del agua. Recuperar los aljibes en las nuevas edificaciones o proteger las acequias de careo son medidas necesarias para fomentar una nueva cultura del agua con raíces asentadas en nuestra cultura”, ha concluido.