Aunque la norma supone un paso adelante, la norma aún es susceptible de mejora para que la sostenibilidad no se quede sólo en el título. Entre nuestras aportaciones, que la ocupación de suelo rústico se limite a casos de estricta necesidad y evitar nuevos macroproyectos.
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EQUO Andalucía Verdes hemos registrado esta semana nuestras aportaciones al anteproyecto de Ley de Urbanismo sostenible de Andalucía, destinado a gestionar el modelo urbanístico en la comunidad. Lo ha hecho nuestro coportavoz, Francisco Sánchez Molina, que a nivel general ha considerado el anteproyecto como “un paso adelante, en tanto es la primera vez que la Administración andaluza habla de hacer sostenible la actividad urbanística, algo que en EQUO llevamos reclamando desde nuestra creación”.
Pese a ello, consideramos que la norma es susceptible de mejora para ser más ambiciosa y que la sostenibilidad no se quede sólo en el título. Requiere medidas a largo plazo, ya que las normas urbanísticas se deben pensar para que perduren en el tiempo.
Las alegaciones planteadas van básicamente dirigidas a que la legislación tenga en cuenta la necesaria protección de los recursos naturales y favorezca el equilibrio entre estos y el urbanismo andaluz. Así, como señala Sánchez Molina, “es muy importante que miremos a nuestros recursos naturales, por eso queremos que la ocupación de suelo rústico se haga cuando sea estrictamente necesaria y siempre que no suponga un impacto importante para el entorno. Con ello pretendemos, especialmente, evitar proyectos de macrogranjas como la de Soria, macroproyectos mineros como el de Berkeley para extraer uranio, o una nueva burbuja de urbanizaciones y campos de golf. Debemos dar preferencia y facilidades para su instalación a proyectos generadores de empleo verde que fijen población”.
A nivel local, apostamos porque las ciudades vuelvan a mirar a sus ríos, por eso proponemos su restauración y renaturalizacion a través de proyectos especiales de conservación. Asimismo, nuestras propuestas buscan –tal y como ya se viene demandando a los Gobiernos locales- aumentar el arbolado en las ciudades y con el objetivo de preservar nuestra biodiversidad, que el mismo vaya en línea con la vegetación autóctona de la zona. No queremos más problemas de plagas como la que estamos sufriendo con el picudo de las palmeras”.
“Todas estas medidas vienen a apoyar nuestra profunda discordancia con el artículo 2 del anteproyecto de ley, en el que se conjugan crecimiento y desarrollo económico con sostenibilidad. Por supuesto que apoyamos la actividad económica, pero la misma no puede seguir basándose en el mantra del crecimiento indefinido: este modelo está obsoleto y nos ha traído grandes desigualdades sociales y enormes problemas ambientales”, ha concluido Sánchez Molina, reclamando que el urbanismo de los próximos años “se diseñe pensando en las personas y sus necesidades, y no en las de las grandes constructoras”.