La puesta en servicio de la línea Madrid-Sevilla cumple un cuarto de siglo alejando el ferrocarril de la ciudadanía y provocando el desmantelamiento de la red convencional. Trenes que vertebren el territorio y favorezcan el transporte de mercancías: ésa es la apuesta de EQUO.
Cuando se cumplen 25 años de la entrada en servicio de la primera línea de AVE en España, la que une Madrid con Sevilla, desde EQUO Andalucía consideramos que hay muy poco que celebrar, teniendo en cuenta las consecuencias que ha traído consigo su puesta en funcionamiento, teniendo en cuenta que se trata de una infraestructura que ha generado una colosal deuda pública y ha expulsado a usuarios del tren debido al elevado precio de los billetes. Asimismo, la “apuesta al todo” por la Alta Velocidad ha supuesto el desmantelamiento de la red convencional, que sí vertebraba el territorio y se utilizaba para el transporte de mercancías, ahorrando dinero a las empresas y suponiendo una menor cantidad de emisiones al medio ambiente.
“El AVE deja en nuestra tierra demasiados efectos colaterales que se dejan fuera de la propaganda que estamos sufriendo estos días, y tal vez el mayor de ellos sea la desconexión que ha supuesto para los pequeños municipios y zonas rurales, que ven pasar el AVE por sus estaciones, antaño operativas y ahora semiabandonadas o abandonadas del todo, con el cierre sistemático de líneas normales y la supresión continua de trenes de media y larga distancia”, ha señalado la coportavoz de EQUO Andalucía y parlamentaria, Carmen Molina.
“La gran dificultad que hoy por hoy tiene el desarrollo de una buena vertebración territorial con ferrocarril que conecte a toda Andalucía está en la imprudente e irreflexiva apuesta de las administraciones, tanto central como autonómica, por el AVE”, ha abundado Molina.
El AVE es una infraestructura elitista y ya hay informes, aunque poco publicitados, que señalan que las posibilidades de rentabilizar económicamente esta infraestructura son prácticamente nulas, teniendo en cuenta que la construcción de cada kilómetro de Alta Velocidad supone un coste de unos 9 millones de euros y unos 100.000 euros anuales en mantenimiento.
“A esta inversión irrecuperable tenemos que sumarle la reducción de la eficiencia energética que suponen las líneas de Alta Velocidad, así como el hecho de que las mismas multipliquen los impactos ambientales como emisiones, ruido o fragmentación del territorio”, ha señalado por su parte el también coportavoz de EQUO Andalucía, Francisco Sánchez Molina, que ha insistido en la necesidad de “dejarnos de cumpleaños y poner en marcha un modelo de transporte ferroviario que articule Andalucía y contemple líneas de ferrocarril eficientes, sostenibles y que cubran las necesidades de movilidad de las personas”.
Los actos conmemorativos por el primer cuarto de siglo del AVE se celebrarán este viernes en Sevilla y contarán con la asistencia del presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, y otras autoridades como el ministro de Fomento, Íñigo de la Serna, o la presidenta de la Junta de Andalucía, Susana Díaz.
Se trata de los responsables de que buena parte de nuestra tierra esté aislada y no disfrute de las conexiones necesarias. De quienes han derrochado nuestro dinero en una infraestructura elitista que no responde a las necesidades de la ciudadanía. Insistimos en que en este 25 aniversario, poco hay que celebrar.