Nuestra coportavoz ha insistido durante la jornada sobre la modificación de la LOUA celebrada en Málaga en la necesidad de que el proceso sea realmente participativo. Para Molina, el reto es “volver a establecer un vínculo estrecho de los asentamientos urbanos con su territorio, en interacción responsable”.
La coportavoz de EQUO Andalucía y diputada en el grupo parlamentario de Podemos Andalucía, Carmen Molina, ha participado este martes en la jornada celebrada en Málaga sobre la modificación de la Ley de Ordenación Urbanística de Andalucía (LOUA); jornadas que se vienen celebrando en las capitales andaluzas para recoger las propuestas de las distintas organizaciones y colectivos de cara a la elaboración de una nueva norma que desde EQUO esperamos más sensata y ajustada a las necesidades reales de la ciudadanía.
Así se ha pronunciado Molina, que ha hecho además especial hincapié en la necesidad de que éste sea realmente un proceso participativo que garantice la implicación efectiva y sostenida en el tiempo de la sociedad en su conjunto, a la que se debe dar la oportunidad de diseñar los
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espacios en los que habita y se relaciona. “Esperamos sinceramente que las aportaciones sean tenidas en cuenta en una estrategia de sostenibilidad real, necesaria para el futuro”, ha indicado nuestra coportavoz, que cree que esta revisión debería traducirse en revertir un modelo en el que “los procesos urbanizadores han predominado desde la vertiente especulativa y generadora de desigualdad territorial y social”.
Desde EQUO Andalucía consideramos que se necesita una ley que ponga el marco adecuado al urbanismo y su planeamiento y dote a nuestra tierra de un nuevo modelo urbano, que recupere la senda del urbanismo mediterráneo de ciudades compactas, complejas y adaptadas al clima. En este sentido, pedimos una norma que unifique criterios con sensatez en materia de urbanismo y en el marco de la ordenación del territorio, al tiempo que valoramos esta revisión como una oportunidad, pues nos vamos a encontrar con que gran parte del planeamiento de desarrollo no se ha ejecutado, por lo que podemos aprovechar para decrecer y preservar suelos de interés. Es importante que sepamos la proporción existente entre suelo urbano consolidado y suelo urbanizable que contemplan nuestros planes, pues nos dará una imagen de la desproporción entre las dinámicas demográficas y las previsiones de crecimiento urbanístico.
Molina ha dejado claro durante la jornada la necesidad de dar a luz una ley que promueva la calidad de vida de los ciudadanos en las ciudades, reconectando la ciudad con su territorio e incorporando parques agrarios periurbanos, por ejemplo. Una legislación orientada hacia la mejora de la ciudad existente, con estrategias bien definidas para activar las viviendas vacías en alquiler asequible y rehabilitar, con criterios de eficiencia energética, nuestros barrios y edificios, y que entienda el territorio y el urbanismo desde una concepción de “bien común”.
Igualmente, insistimos en la necesidad de que esta nueva norma se defina por los principios de participación pública, transparencia, publicidad y concurrencia, y posibilite un urbanismo sostenible que disminuya nuestra huella de carbono y mitigue los efectos del cambio climático.
“En conjunto, en Andalucía estamos consumiendo cuatro veces más recursos y emitiendo cuatro veces más contaminantes que los que nuestro territorio es capaz de suministrar y absorber. La huella de carbono es la principal responsable de este desequilibrio. Huella ligada a nuestro sistema de transporte, nuestro modelo de movilidad, nuestro modelo urbano y territorial y nuestro modelo económico globalizado”, ha señalado Molina, que ha apostado porque la nueva ley posibilite un nuevo modelo productivo y de consumo basado en la economía circular y local.
Para conseguir todos estos objetivos, desde EQUO hemos presentado más de una veintena de propuestas que abarcan desde la elaboración de estrategias de desarrollo y planeamiento, hasta reglamentar la inclusión en los procesos de rehabilitación de barrios de criterios objetivos de calidad urbana y de adaptación al cambio climático, con énfasis en la perspectiva de género. Asimismo, proponemos agilizar la transformación del espacio público de nuestras ciudades, para destinar la mayor parte del mismo a los peatones, cualificándolos para que sean accesibles y vivos; agilizar la disciplina urbanística para perseguir, paralizar y revertir cualquier nuevo proceso de urbanización ilegal que pueda surgir en Andalucía; o regular las plazas hoteleras, incluyendo apartamentos turísticos en número, modalidad y distribución por barrios, entre otras medidas.