El presupuesto para 2012 destinado a políticas activas de empleo bajará un 21,3% en comparación con el año pasado, lo que se traduce en 1500 millones de euros menos. En el caso concreto de la partida para formación, el recorte alcanza el 34%.
Cristóbal Montoro anunció que los recortes afectarían principalmente a programas de formación y empleo y a las bonificaciones para la contratación que han resultado ser ineficaces. Por tanto e indudablemente, el impopular recorte en educación del que se habla estos días, ya se está produciendo. No afecta a nuestros hijos, pero sí afecta y mucho a nuestros padres.
En un alarde de incoherencia, el Gobierno ha decidido que como algunos de los programas destinados a inserción laboral no funcionan, éstos no se van a reorientar sino que directamente serán eliminados para ahorrar costes y así cumplir con los objetivos del dichoso déficit.
Desde hace 10 años me dedico a la orientación laboral y a la formación de adultos desempleados. Evidentemente, los programas de inserción laboral en general y los cursos de formación y recualificación profesional de la actual Formación Profesional para el Empleo en particular, son mejorables, muy mejorables, sin duda. Pero también son imprescindibles, y lo son por diferentes motivos:
1- España sigue siendo uno de los países europeos con mayor fracaso escolar y la única opción para esos millones de españoles y españolas poco formados y con pocos recursos económicos, de actualizar su formación académica y/o profesional a las exigencias del cambiante mercado laboral, pasa por los cursos gratuitos que ofrece la administración pública.
2- Los cursos gratuitos para desempleados son un elemento clave en la relativa calma social que vivimos en España, y sobre todo en Andalucía, comunidad con la mayor tasa de desempleo. Hasta ahora la falta de trabajo se combatía con la mejora de la formación y por tanto, de la empleabilidad.
3- Muchas de las especialidades que se imparten dentro de la Formación Profesional para el Empleo (antes Formación Profesional Ocupacional) carecen de su homólogo reglado, por lo que constituyen la única forma en este país para acceder a determinadas titulaciones que acreditan el conocimiento de un oficio que no se enseña por la vía académica convencional. Esto es más importante aún desde la creación de los Certificados de Profesionalidad, que homologarán en los próximos años la formación recibida de esta manera informal por titulaciones académicas oficiales.
Añadiría además que algunos de los mejores profesionales de la enseñanza de Andalucía desempeñan su trabajo en este sector y que son miles las familias (incluyendo no solo a profesorado sino también a empresarios y trabajadores de centros y entidades de formación) cuya actividad económica depende de los cursos gratuitos para desempleados y en la partida presupuestaria vinculada a políticas activas de empleo.
Por todo lo anterior, creo que una reducción de semejante magnitud en los dineros que conciernen a políticas activas de empleo en general, y a cursos de formación en particular, es un grave desacierto porque supondrá el cierre de muchas empresas del sector dejando en la calle a miles de trabajadores altamente cualificados, reducirá sensiblemente las opciones de recualificarse a decenas de miles de españoles, que se verán abocados a seguir buscando trabajo en sus sectores moribundos – inmobiliario y de la construcción- y lo más preocupante, provocará que muchos desempleados y desempleadas no tengan en qué ocupar su tiempo de una forma constructiva y mirando hacia el futuro. Y restar a la gente la esperanza por mejorar y encontrar un empleo, nunca es una opción. A no ser que, de acuerdo a la idea del Ejecutivo que conocimos hace unas semanas, nuestro querido Gobierno tenga previsto emplear altruistamente a los millones de parados españoles en realizar los trabajos sociales que están siendo y serán objeto del paquete de recortes de D. Mariano Manostijeras.