Sobre los precios de los alimentos

Itziar Aguirre (Mesa de coordinación de Equo Sevilla).

Desde mayo de 2008, la COAG (Coordinadora de Organizaciones de Agricultores y Ganaderos), junto con algunas organizaciones de consumidores, publican mensualmente el IPOD (Índice de Precios en Origen y Destino) de los alimentos frescos. Con este índice, se pretende visibilizar el aumento de precios que existe entre lo que recibe un agricultor y lo que paga un consumidor.

Algunos datos del IPOD de julio de 2013 para que sepamos qué nos muestra: mientras un agricultor que produce calabacín ha recibido 20 céntimos por cada kilo, los consumidores hemos pagado 1.44 €. En el caso del tomate, el precio al productor fue de 36 céntimos y el consumidor pagó 1.77 €. Un mes antes (junio de 2013), el IPOD del tomate era de 10.42, es decir, que si el productor de tomates había recibido 19 céntimos por cada kilo producido, los consumidores habíamos pagado 1.98 euros.

Así podríamos poner varios ejemplos más en los que se demuestra que el precio que paga el consumidor de alimentos frescos supera en más de 5 veces el que recibe el profesional que se dedica a producirlo.

¿Dónde va ese dinero que hay de diferencia entre lo que recibe el agricultor y lo que paga el consumidor? Evidentemente se queda en las manos que haya entre ambos.

¿Qué hay entre productores y consumidores? Muchos agentes y procesos, entre los que cabe señalar: mayoristas, distribuidores, minoristas, tiendas, grandes cadenas de distribución, transporte, naves de almacenamiento,… En definitiva, agentes intermediarios y consumo energético, bien en forma de electricidad (para el frio necesario en la cadena) o de petróleo (para el transporte de mercancías).

¿Promovemos con nuestro dinero el gasto (y en muchas ocasiones, despilfarro) energético? Pues si, es así de sencillo. Por aportar un ejemplo: de la energía consumida para que una lata de maíz en grano llegue a nuestras ensaladas, solo el 15% fue gastado en el proceso de producción. El resto del consumo energético ocurrió en el resto de eslabones (transformación, envase, transporte,…). Si el proceso agrícola con el que se obtuvo el maíz se hubiera hecho bajo técnicas de agricultura ecológica, habríamos conseguido ahorrar más de la mitad de la energía consumida.

Por tanto, en el sistema agroalimentario actual, el funcionamiento de los mercados permite que las personas que generan valor, que son los agricultores, sean los que peores precios perciban. De hecho, los precios no siempre se sitúan por encima de los costes de producción y los agricultores se ven obligados a vender al precio que le ofrecen los distribuidores.  Por aportar un dato oficial reconocido por el Ministerio de Agricultura: el barómetro del sector agroalimentario de 2011 recoge que casi el 70% de los productores considera que los distribuidores hacen prácticas abusivas en la comercialización de productos hortofrutícolas. Además, la mitad de los distribuidores reconocen hacer ventas a pérdidas, es decir venden por debajo del precio al que compraron.

Con  estos datos encima de la mesa parece importante tomar conciencia sobre el consumo de alimentos de temporada, poco transformados, de producción local y adquiridos en venta directa. De esta manera permitimos que los agricultores, los generadores de nuestros alimentos, perciban precios justos y nuestro sistema agroalimentario no derroche energía. Si además esos productos proceden de la agricultura ecológica, disminuimos a la mitad el consumo energético y comemos alimentos más sanos y nutritivos. ¡¡¡No parece mala opción!!!!!

Si cada vez somos más conscientes de donde dirigir nuestro dinero, en la alimentación hay mucho que decidir.

Desde EQUO proponemos fomentar un sistema agroalimentario en el que se prime la agricultura de proximidad. Acercar productores y consumidores permite que haya mayor transparencia en el mercado, que los agricultores reciban precios justos por su trabajo y que disminuya el despilfarro energético. Y conseguir que los productores reciban un precio adecuado por su actividad facilita que nuestro medio rural, eslabón clave en mejorar la sostenibilidad, permanezca vivo y productivo.

Índice de Precios en Origen y Destino de los alimentos en julio 2013

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